Saberes Inesperados: La sabiduría que habita en lo cotidiano

Sentada entre las estanterías de una biblioteca cercana, observo los libros que descansan en ellas. Hay algo en su quietud que me inquieta. No puedo evitar pensar en los saberes inesperados que en ellos habitan… y en los que no están escritos.

Paseas entre pasillos ojeando un sinfín de títulos. Algunos prometen grandes historias. Otros pasan desapercibidos. Pero hay cosas que no parecen importantes hasta que alguien se detiene a mirarlas.

A veces no están impresas en papel, sino en memoria.

Las encuentras en…

Gestos pequeños.
Costumbres que se repiten sin preguntas.
Objetos que pasan de mano en mano sin dejar rastro…
o eso creemos.

Una forma de saludar.
Un color que protege.
Una superstición heredada sin saber de dónde viene.
Una palabra que solo existe en un idioma porque nació de una experiencia compartida.

A veces basta con observar un poco más despacio para descubrir que lo cotidiano guarda memoria, y que lo extraño solo lo es hasta que aprendemos a escucharlo.

Quizá no salgas con respuestas.
Pero tal vez quede por explorar.

Para entender que la historia no siempre se escribe en mármol o en tratados, sino en gestos mínimos que sostienen culturas enteras.

Aquí, lo inesperado no irrumpe: espera.

Y cuando lo hace, no grita.
Susurra.

¿Qué despertó en ti esta historia?

No puedes copiar el contenido de esta página